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Nuestra Historia

Diagrama Historia pastelería gardeLa actual Pastelería Garde es la herencia de 5 generaciones dedicadas a la pastelería y la confitería, durante las cuales se ha ido transmitiendo el amor por el oficio a la vez que se ampliaban los horizontes.

Nuestra historia empieza con Sinforiano Garde, mi abuelo, que nació en Mérida (Navarra), pero cuya familia se trasladó a Zaragoza cuando mi bisabuelo falleció.

Sinforiano empezó a trabajar a los 8 años de ayudante de cochero. A los 13, trabajaba de lunes a viernes de albañil, y los fines de semana en una pastelería. Este primer contacto con el oficio de la pastelería cada vez le interesó más, por lo que siguió trabajando en diferentes pastelerías de Zaragoza. Cuando acabó su servicio militar, se trasladó al pueblo de su madre, Sádava.

Por otro lado, a finales del S.XIX, Alberta Echeverri, mi bisabuela, se casaba en Sádava de segundas nupcias con un confitero, Manuel Martínez. Alberta se unió al negocio de su marido, una confitería a la que todos llamaron “La confitería de la Alberta”.

Cuando el esposo de mi bisabuela, Manuel Martínez, falleció, Alberta colgó un anuncio para conseguir un confitero, al que respondió mi abuelo Sinforiano. Años más tarde, Sinforiano se casaría con la hija menor de Alberta, Estanislada López.

Sinforiano y Estanislada continuaron atendiendo “La confitería de la Alberta”, hasta que se mudaron a la Plaza de la Iglesia de Sádava, cuando el negocio cambió su nombre por “Pastelería Garde”.

En el plano personal, del matrimonio nacieron tres hijos: Pilar, Jesús y Ángel. Los dos chicos se implicaron en el sector: mi tío Ángel trabajó en la industria pastelera, mientras que Jesús, mi padre, continuó con la actividad de la “Pastelería Garde”. Por aquella época, las pastelerías de los pueblos se apoyaban con la venta de ultramarinos, y así hizo mi padre.

Con el tiempo, mi padre se casó con Carmen Martínez, mi madre, y tuvieron tres hijos: Fernando, Carlos y yo mismo, Jesús.

En aquella época, muchos de los habitantes de Sádava empezaron a emigrar a las ciudades y capitales de comarca. Fernando, mi hermano mayor, fue el primero en marchar una vez finalizó el servicio militar. Se mudó a Ejea de los Caballeros (capital de la comarca de las Cinco Villas), donde instaló su propia pastelería.

En el 1973, mis padres Jesús y Carmen, fueron invitados a Valencia por una casa de turrones. Al llegar a allí y conversar con los demás invitados, percibieron que, mientras los pueblos se estaban quedando cada vez más despoblados, las ciudades estaban creciendo. Y, como consecuencia, sus pastelerías. En este sentido, Cataluña, era una localización muy atractiva.

Mi hermano Carlos, fue el primero en viajar a Barcelona para trabajar y para conocer cómo se dirigía el negocio de la pastelería en una gran ciudad. Con el tiempo, mis padres se trasladaron también a Barcelona, un viaje en el que también me llevaron a mí.

Con la ayuda de un primo de la familia, mis padres consiguieron inaugurar su “Pastelería Garde” en Barcelona, situada entonces en un pequeño local de la Calle Roger de Flor.

Con este pasado, creo que mi vocación estaba muy definida. Así que con sólo 16 años, empecé a estudiar en el Gremi de Pastisseria, a la vez que ayudaba en el negocio a mis padres.

Unos años más tarde, me casé con Júlia. Cuando mis padres se jubilaron, Júlia y yo tomamos el relevo en la pastelería. Con los años, el local se nos quedó pequeño. Así que en 2006 nos mudamos a la localización actual, Consell de Cent 421, al lado de El Periódico de Catalunya.

En este nuevo local ampliamos nuestro servicio, incluyendo una zona de cafetería y degustación, y creciendo también en la gama de productos, tanto en pastelería dulce como productos salados.

La nueva generación ya está también presente en "Pastelería Garde". Nuestra hija Silvia se incorporó hace unos años al negocio familiar, después de haber estudiado en la Escuela Hofman, dando un nuevo empuje. Así que, si nada lo impide, el horizonte ya está preparado para que “Pastelería Garde” pueda continuar dando su servicio de pastelería, degustación y catering durante las próximas décadas.

Por nuestra parte, como habrás podido ver, el amor al oficio lo llevamos en la sangre… Y así esperamos hacértelo sentir cuando vengas a vernos.