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¿Son compatibles los dulces con la alimentación saludable?

 

La OMS nos recuerda continuamente que el aumento de azúcar ha aumentado muchísimo, y que esto está conduciendo a problemas de salud que hace unas décadas no existían. Por eso, hoy nos preguntamos ¿es saludable comer un pastel o deberíamos eliminarlos de nuestras dietas?
 

Llevar una vida saludable es importante. Y creo que todos tenemos claro que eso sólo se consigue con la suma de acciones cada día. También es indiscutible que las acciones del HOY, positivas o negativas, no sólo nos influirán hoy, sino las iremos recogiendo a lo largo de la vida. 

Bueno nuestra actividad principal es la pastelería, pero eso no nos ciega porque también nos preocupamos por la salud de nuestros clientes. 

Como en todo en esta vida, la cuestión importante es entender la diferencia entre uso y abuso: el móvil o la televisión son buenas herramientas, pero cuando nos privan de relacionarnos de forma natural con nuestra familia y amigos se convierten en un problema... Uso y abuso.
 
Pues exactamente igual ocurre con la pastelería. Una porción de dulce, de forma ocasional no es ningún "pecado", ni representa ningún problema que impida tener una alimentación sana y equilibrada.
 
Los hidratos de carbono (azúcar, harinas, etc.) son energía instantánea para nuestro cerebro, y pueden darnos vitalidad tras una larga jornada. El chocolate es un potente antioxidante, que reduce la presión arterial y, por si fuera poco, refuerza el estado de ánimo. Muchos dulces de nuestra pastelería llevan frutas naturales...
 
El error se encuentra, entonces, en el abuso: si cada mañana, cada mediodía y cada tarde comes un dulce, está claro que tu alimentación no será equilibrada. O te faltarán nutrientes esenciales (si te dedicas a compensar las calorías ingeridas privándote de otras comidas), o consumirás cada día un exceso de calorías que te conducirá a un aumento de peso y a un estado general poco saludable. Además, nuestro cerebro se "acostumbra" a la energía "fácil" que le supone el azúcar, y pedirá más y más.
 
También es importante tener el cuenta la balanza energética, y compensar el aporte extra de energía. Por ejemplo, una ración de dulce puede tener 100, 150, 300, 400 calorías... En función de los ingredientes y el tamaño. Caminando unos 10.000 pasos, consumes unas 500 calorías... El dulce consumido y algo más. Esto es caminar de 45 a 60 minutos, lo que podrías hacer por ejemplo yendo y viniendo del trabajo caminando.
 
Por eso, el próximo día que vengas a vernos, no te quedes mirando con deseo los deliciosos postres que preparamos. Ten claro que puedes recompensarte sin miedo ni culpabilidad, siempre que sea de forma ocasional y te esfuerces por compensarlo con algo de actividad física adicional.